El QR para pedir canciones: dónde ponerlo y cuántos necesitas
Dónde colocar el código, cuántos hacen falta si hay varias bodas el mismo día, qué tamaño imprimirlo y los fallos que dejan el QR sin escanear.
De todo el montaje de peticiones por QR, el código impreso es la única pieza física que existe. Y es también la única que puede salir mal, porque un QR que nadie escanea equivale a no haber puesto nada. Esto es lo que hemos ido aprendiendo de verlo funcionar en bodas reales.
El sitio principal: las mesas del banquete
Si solo vais a ponerlo en un sitio, que sea encima de la mesa, junto al menú. No es una preferencia estética: es el único lugar donde coinciden las tres condiciones que hacen que un QR se escanee. La gente está sentada, tiene el móvil a mano y le sobran unos minutos entre plato y plato.
Lo ideal es uno por mesa, en un soporte vertical de los de mesa —un portafotos pequeño, un tent card, lo que use el catering para el número de mesa—. Tumbado sobre el mantel funciona peor de lo que parece: se tapa con un plato a los diez minutos y ya no vuelve a aparecer.
Si vuestro diseño de papelería lo permite, la otra opción excelente es imprimirlo en el propio menú, en una esquina, con una línea explicando qué es. Cada invitado tiene el suyo y nadie tiene que estirarse por encima de la mesa.
Los sitios secundarios que sí aportan
Ninguno sustituye a la mesa, pero suman, sobre todo entre los que llegan tarde al banquete o los que no se enteraron del anuncio.
El seating plan. Todo el mundo pasa por delante y todo el mundo se para. Es el punto con más tráfico garantizado de la boda entera.
La barra. Cuando empieza el baile ya no sirve de mucho, pero durante el cóctel previo funciona bien: hay gente de pie, esperando, con el móvil en la mano y sin nada que hacer.
Los aseos. Suena raro escrito, pero es de los sitios donde mejor convierte, por razones obvias. Un A5 enmarcado junto al espejo.
Dónde no ponerlo: en la cabina del DJ, porque invita justo a lo que se quiere evitar, que es que la gente se acerque a pedir en persona.
Cuántos códigos distintos hacen falta
Aquí hay una confusión habitual entre «cuántos imprimo» y «cuántos códigos distintos necesito». Son cosas diferentes.
Para una boda, un único código, repetido en tantas copias como mesas tengáis. Todos los invitados entran al mismo sitio y votan sobre la misma lista, que es precisamente la gracia: si cada mesa tuviera la suya, no habría votos que ordenar nada.
Códigos distintos solo si hay bodas que se solapan. Esto le afecta al DJ o a la empresa de sonorización, no a la pareja. Si un sábado se mandan cuatro equipos a cuatro bodas a la vez, hacen falta cuatro códigos activos para que las peticiones no se mezclen entre salones.
Y un detalle que ahorra dinero: el código es reutilizable. No caduca con la boda. Un profesional lo imprime una vez con su marca y le sirve toda la temporada, boda tras boda.
Tamaño, impresión y los fallos típicos
Tamaño. Para escanear desde sentado, a medio metro, con 4 × 4 cm va sobrado. Por debajo de 2,5 cm empiezan los problemas con móviles antiguos, que en una boda hay unos cuantos.
Contraste. Oscuro sobre claro, y con margen blanco alrededor. El QR sobre foto de fondo, en dorado sobre kraft o en blanco sobre negro queda precioso en el diseño y falla la mitad de las veces con la luz de un salón.
Acabado mate. El plastificado brillante refleja los focos del salón justo encima del código. Es el fallo más frustrante porque solo aparece el día de la boda, cuando encienden la iluminación buena.
Ponedle una frase. Un QR pelado no lo escanea nadie, porque nadie sabe adónde lleva. «Pide tu canción para esta noche» debajo del código multiplica el número de escaneos.
¿Y si la finca no tiene cobertura?
Es la pregunta correcta, y en España conviene hacerla siempre: muchas fincas de bodas están en mitad del campo y con doscientas personas a la vez la cobertura que había en la visita se cae.
Dos comprobaciones antes del día. Preguntad si hay wifi de invitados y, si lo hay, poned la contraseña junto al QR, en el mismo cartelito. Y si no lo hay, probad la cobertura móvil en el salón del banquete, no en la entrada. Si va justa, el QR sigue funcionando —la página pesa poco—, pero merece la pena saberlo de antemano. Nuestra página para fincas y espacios de bodas entra más a fondo en esto.
Quién lo prepara
Depende de con quién trabajéis. Lo más habitual es que el DJ o la empresa de sonido llegue con los suyos ya impresos, con su marca, porque les sirven para todas las bodas. Si los hacéis vosotros, encaja bien darle el archivo a quien os esté haciendo la papelería para que lo integre en el menú o en el seating.
Si aún estáis viendo cómo funciona todo esto, aquí está el recorrido completo desde que un invitado escanea hasta que suena la canción.
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